26.10.19

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO



Fano: "El Dios que desciende y se hace pequeño solo es encontrado por los humildes"

El profesor de los centros teológicos Emilio López Navas ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo.


Así me quiere Dios

Jesús es manso y humilde de corazón, y como Maestro, siempre nos da lecciones. Esta vez el de Nazaret pone, como en otras ocasiones, dos personajes completamente opuestos, para que nos identifiquemos con uno u otro. Sabemos que los publicanos eran considerados pecadores públicos (al manejar dinero, se suponía que se quedaban con dinero), sin embargo, Jesús los llama, los pone como ejemplo… porque así comprendemos mejor que todo el mundo necesita la salvación. Por eso lo miramos con buenos ojos. Además, de entrada, poca gente se siente cercano al fariseo, nos parece demasiado prepotente, demasiado seguro de sí mismo. Pero si metemos la mano en el pecho, podemos encontrar en ese corazón de barro que tenemos algunas actitudes que nos colocan en la fila del primer personaje. Porque el desprecio al otro lleva implícito siempre un regusto de prepotencia, por eso es necesario siempre recordarnos de qué estamos hechos.

La palabra humildad comparte raíz con el término “humus”, la capa superior de la tierra. Somos humanos porque estamos hechos de tierra, de barro diría el Génesis, y por eso somos todos iguales en dignidad. Somos criaturas débiles, frágiles, y cuanto más conscientes seamos, más cercanos estaremos de Aquel que nos creó así y de aquellos que necesitan sin dudar de nuestra ayuda.

Como el publicano, mírate al espejo del Sagrario y di con valentía: soy un pecador, pero así me quiere Dios.