2.8.19

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO, 4 DE AGOSTO DE 2019

María Inmaculada. Verano con María.
Publicado: 31/07/2019: 80

El padre jesuita y profesor de Sagrada Escritura Fernando Motas profundiza en el evangelio del domingo XVIII del Tiempo Ordinario. 

Del Evangelio no se puede obtener ni una teoría ni una ética económica. Pero Jesús sí plantea un criterio absoluto: “No podéis haceros siervos (de “servidumbre”, no de “servicialidad”) de Dios y de la riqueza” (el Evangelio conserva el término arameo mammona). El dinero es la única realidad que Jesús opone a Dios como alternativa, porque es lo único que exige, como Dios, creyentes, adoradores absolutos.

La codicia, el afán de acumular, es para Jesús el “culto” que el dios dinero exige; someter y sacrificar a él todos los valores, la vida entera.

Y de codicia sabemos mucho en este nuestro mundo de hoy. Constantemente estamos bombardeados por mensajes publicitarios que nos incitan a consumir, a acumular, a tener más. Mensajes que podrían resumirse en “bienaventurados los que tenéis más y más porque eso os dará la felicidad”.

Frente a “vaciedad sin sentido”, como dice la primera lectura, de enrocarse en la codicia que a nada lleva, la Palabra de Dios nos insta a “buscar los bienes de allá arriba” (2a lectura), ser “ricos ante Dios”. Vivir la codicia, la servidumbre al dinero, no nos deja ser, nos esclaviza. Servir a Dios nos hace libres, nos enriquece como personas. Jesús nos plantea la alternativa con radicalidad. No hay soluciones de compromiso, no nos engañemos. No podemos entrar en la espiral de la codicia a la que el mundo nos lleva y pretender, además, vivir en la voluntad de Dios.

PUBLICADO EN DIÓCESIS DE MÁLAGA