15.6.19

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO 16 DE JUNIO, SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Fano: Vivimos en el padre, movidos por el Espíritu, por la entrega del Hijo.

La licenciada en Ciencias Religiosas, Esperanza Sanabria, ayuda a profundizar en el evangelio del domingo.


El Espíritu de la verdad

Dios es el bien, la verdad, la bondad, la belleza, y la meta de nuestra alma es alcanzar la unión con Él, atraídos por su amor. Nosotros, como hiciera Pilato, podemos preguntar qué es la verdad.

En la lengua hebrea verdad, emunah, tiene una raíz, amán, que significa firmeza, fiabilidad, lealtad, lo que connota confianza y fe. Es decir, que la verdad se dirige a la fe más que al mero conocimiento. La lengua latina designa la verdad como verum, como valor, digno de veneración.

En cambio, para las ideologías materialistas, de cuño utilitarista, la autosuficiencia que otorgan al ser humano supone la pérdida de la conciencia de ser criatura de Dios y la pérdida de la fe.

Al llegar la plenitud de los tiempos, Cristo da testimonio de su Padre-Dios que le comunica todo lo suyo y que, a través del Espíritu, nos comunica la verdad plena.

Santo Tomás de Aquino decía que en los seres humanos hay distintos grados de verdad, pero que en Dios la verdad es más luminosa. Dios es luz sin tinieblas y por eso el Espíritu nos conduce hacia la verdad plena.

Desde el Espíritu de Dios o Pneuma, nuestro conocimiento de la verdad no se reduce a la realidad mundana sino a la que penetra en la conciencia, donde actúa el Espíritu de Dios con su unción para que conozcamos nuestro auténtico ser y podamos actuar en consecuencia, glorificando a Dios.

PUBLICADO EN DIÓCESIS DE MÁLAGA.