2.12.17

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO I DE ADVIENTO, 3 DE DICIEMBRE DE 2017


VELAD Y ORAD. Fano


El sacerdote J. Javier García Pascual, párroco de San José de Estepona, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo I de Adviento. 

¡Vigilemos!

Un año más, llega a nosotros el tiempo de Adviento, como regalo de Dios que pasa por nuestras vidas. Es un tiempo de preparación, pero ante todo… de gracia y de encuentro con Él. Pero, ¿prepararnos para qué? ¿Para la Navidad? No solo para ello: miramos en el horizonte de la historia humana la segunda venida de Cristo. Y desde ese sabernos llamados a un encuentro definitivo con el Señor, plantear nuestra vida de forma diferente a como lo hacíamos antes. Porque es cierto que esperamos a Cristo volviendo glorioso al final de los tiempos. No es una espera llena de miedo, sino llena de gozo. Por eso hoy en el evangelio escuchamos esa frase de labios de Jesús: «Mirad, vigilad, porque no sabéis cuándo es el momento».

Jesús nos propone hoy ese ejemplo del «hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara». Para nosotros, la vida de fe no puede ser nunca un ver pasar los días cruzados de brazos. Nuestra historia siempre es un camino de esperanza; es tomarnos la fe muy en serio y tener los ojos puestos en la meta: el encuentro con Cristo -que vino, que vendrá, y que está viniendo constantemente a nuestra vida, en cada acontecimiento, en cada hermano… -. Y mientras eso llega, la tarea está clara: vivir unidos a Él en todo.

Es vivir el tiempo de Adviento desde esa actitud. En estos días, pongamos a Dios en el centro de nuestras cosas cotidianas; y dejemos a Cristo reinar en nosotros. ¡Os deseo un feliz y esperanzado Adviento!

PUBLICADO EN DIÓCESIS DE MÁLAGA.