21.5.16

LECTIO DIVINA 
CON EL EVANGELIO DEL 
DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.




Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga y párroco de Arroyo de la Miel, ofrece esta Lectio Divina con el evangelio del Domingo de la Santísima Trinidad. 


Tomará de lo mío y os lo anunciará


Lectura (Lectio)
De nuevo leemos un fragmento del discurso de despedida de Jesús; a la luz de la Pascua ya pasada y celebrada. El evangelio de este domingo, eminentemente pneumatológico, permite, sin embargo, reflexionar sobre las tres personas de la Trinidad. Ante un lenguaje alto en teología, no cabe una lectura superflua. Leamos con mucho sosiego y tranquilidad el texto.

Meditación (Meditatio)
En el discurso de despedida, Jesús hace un “testamento” en vida, quiere condensar sus enseñanzas en un tono de cariño pero al mismo tiempo vigoroso. Por eso, viendo que no le da tiempo a completar esta enseñanza, y comprendiendo que los suyos no están en disposición para asimilarla por el tenor del momento, emplaza esta instrucción temporal y teológicamente. A partir de la venida del Espíritu Santo, los discípulos tendrán la capacidad de comprender la verdad plena. Este ínterin temporal es necesario, porque así la misión del Espíritu se manifiesta con una característica fundamental: la completitud. No quiere decir que la Revelación (la idea que se esconde detrás del término “verdad” en el evangelio de Juan) no sea completa en la acción de Jesucristo (recordemos las palabras de san Juan de la Cruz: en Jesús «Dios ha quedado ya como mudo, y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en Él todo, dándonos el todo, que es su Hijo»), sino que el Espíritu “guiará” a una comprensión más profunda de esta verdad que Jesús nos ha traído. La siguiente frase, que termina de describir la función del Espíritu, refrenda lo que venimos diciendo: no va hablar de lo suyo, sino que “re-anunciará” lo que ha oído en la conversación eterna de amor entre el Padre y el Hijo. Esta conversación, cuyo centro es el amor, nos envuelve eternamente también a nosotros.

Oración (Oratio)
Este paso de la Lectio resulta siempre sencillo, pero para hacerlo bien hay que partir de lo que hemos
meditado y responder, a lo que Dios nos quiere decir, con nuestras palabras. Cada cual sabe qué fibras ha tocado el Señor, y desde esta experiencia, ha de saber también cómo contestarle.

Contemplación (Contemplatio)
El escalón de la contemplación es siempre más complicado. Hoy podemos hacer el ejercicio de contemplarnos dentro de la corriente de amor que es la Trinidad. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu
Santo están hablándose y oyéndose… y en la inmensidad de esta conversación estamos nosotros.

Compromiso (Actio)
Por último, es importante que formulemos un compromiso que nos ayude a crecer como personas y cristianos. Hoy puede ir muy bien ir la idea de reflejar en nuestra vida la comunión trinitaria.

PUBLICADO EN DIOCESIS DE MÁLAGA BLOSPOST