30.4.16

LECTIO DIVINA EVANGELIO DOMINGO VI DE PASCUA


Lectio Divina con el evangelio 
del 
Domingo VI de Pascua
Autor: Fano

Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga y párroco de Arroyo de la Miel, ofrece esta Lectio Divina con el evangelio del Domingo VI de Pascua.

Haremos morada en él


Lectura (Lectio)
Seguimos haciendo mistagogia en este tiempo pascual. Seguimos leyendo textos anteriores a la Pascua, pero que, contemplados con la luz del Espíritu Santo, se llenan de nuevo significado. Nos situamos en el discurso de despedida de Jesús, todo lo que dijo a los apóstoles antes de morir y resucitar, nos lo dice ahora a nosotros. Leamos con atención.

Meditación (Meditatio) 
El fragmento del discurso de Jesús que hemos leído comienza con un tema fundamental para nuestra vida de cristianos: quien guarda su palabra, es decir, quien la escucha y la pone en práctica, quien está en comunión con sus deseos… se convertirá en templo de la Trinidad. Como base para esta “inhabitación” trinitaria, el mismo Jesús exige el amor; de hecho, quien no le ama, no presta atención a lo que Él dice y no puede disfrutar de la vida de Dios en Él. Porque Dios es amor, comunión… por eso puede decir que sus palabras son las del Padre. Y para completar la triada santa, el Señor nos presenta también la tercera persona, el Espíritu, descrito como el Defensor, enviado del Padre y “Recordador” de todo. Defensor, porque actúa como un abogado, defendiéndonos y estando a nuestro lado. Enviado del Padre, como un don que no nos merecemos pero que es real y actuante. Y “recordador”, una función que necesitamos cada día, puesto que tendemos a olvidar las comprometedoras palabras de Jesús. Por si fuera poco don, y como signo benevolente de todo esto, Jesús nos concede su paz. Es importante el posesivo, porque no se trata de una paz cualquiera, sino la que brota del encuentro con Él. Esta paz, entendida como todo lo bueno que de Dios recibe el hombre, ha de ser el punto de partida para prepararnos para la Ascensión. Jesús no nos abandona, ya nos ha dejado su paz y el Espíritu. No podemos temer, no podemos dejar que nuestro corazón tiemble. No estamos huérfanos. 

Oración (Oratio)
Este fragmento del evangelio está lleno de dones, de regalos divinos. Párate un momento para agradecérselos. Y si no los experimentas, si no los notas, pídele al Señor que te lo haga vivir. No olvides que este momento es el de responder a todo lo que Él te ha dicho, y que el Espíritu se encarga de recordarte.

Contemplación (Contemplatio) 
Haremos morada en él. Es imposible hablar mejor de la cercanía, de la comunión que Dios quiere establecer con nosotros. Contempla la imagen de la Trinidad inscrita en lo más profundo de ti por el bautismo.

Compromiso (Actio)
Si tenemos a Dios con nosotros, si está grabado como a fuego en nuestro interior la imagen del Dios Trinidad, hemos de mostrarlo con nuestra vida. Piensa en un compromiso con el que dar vida a todo lo que has experimentado en este rato.

INFORMACIÓN RECOGIDA DE LA PÁGINA DIÓCESIS DE MÁLAGA