12.5.18

COMENTARIO AL EVANGELIO DE LA SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

"Id por el mundo, compartiendo el Evangelio". Fano

El sacerdote Francisco Aurioles, párroco de Almogía, ayuda a profundizar en el evangelio de la Solemnidad de la Ascensión del Señor. 
 
El día del triunfo


La Ascensión del Señor marca el cumplimiento de la salvación iniciada con la Encarnación. Jesús vuelve al Padre como hombre perfecto. En la intimidad de Dios está insertada la naturaleza humana, pues no solamente se proclama la inmortalidad del alma, sino también la de la carne.

La Ascensión nos está indicando que en Jesucristo nuestra humanidad es llevada al seno de la Trinidad. El género humano llega a su plena realización por la acción del Padre que crea, del Hijo que redime esa vida creada, y por el Espíritu que vivifica y estimula a toda la persona: cuerpo, alma y espíritu.

De este modo, cada vez que rezamos, la tierra se une al cielo, y así cuando elevamos al Señor nuestra oración confiada en Cristo, esta llega al Padre, que la escucha y la acoge.

El simple hecho de orar ya causa un bien al que reza, pero si además en su plegaria intercede por alguien o por algo, el beneficio es doble, poniendo de manifiesto la Comunión de los Santos. Vemos cómo la oración es tan fecunda y saludable.

Para alcanzar las peticiones que tenemos en nuestro corazón, el mejor medio es la oración que tanto agrada a Dios que nos dará lo que le pedimos: la salvación; y aquello que Él ve que nos conviene y nos es necesario, aunque no se lo pidamos.

Pidamos en este trece de mayo a la Virgen Madre con san Manuel González: Madre mía Inmaculada, tú que siempre fuiste fiel, danos tu confianza y tu fe.

PUBLICADO EN DIÓCESIS DE MÁLAGA.