Después de la visita de los magos de Oriente, Herodes, lleno de envidia y obsesionado con su poder, quiso matar al niño.
San José escuchó el mensaje de Dios transmitido por un ángel:
«Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» Mateo 2:13.
San José obedeció.