8.4.17

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO DE RAMOS



"Su Pasión nos da la Vida. Autor: Fano."

El sacerdote jesuita Ceferino García, colaborador del Centro Arrupe, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo de Ramos en la Pasión el Señor.


Jesús había tomado una decisión de la que no podía ya volver atrás: anunciar en Jerusalén la llegada del Reino de Dios.

Lo que había proclamado por toda Galilea, llegó el momento de hacerlo resonar en la ciudad de David. No podía retrasar por más tiempo lo que era la voluntad del Padre. Pero la empresa no era fácil, porque el pueblo, las multitudes que lo habían escuchado, no estaban dispuestas a cambiar sus ilusiones.

1.4.17

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO V DE CUARESMA


JESÚS ES VIDA. FANO 


El sacerdote José Manuel Fernández, OCD, párroco de Stella Maris, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo V de Cuaresma.


Llegamos al último domingo de Cuaresma. Es un tiempo de gracia para renovar nuestra vida de fe. Este año las lecturas de los domingos centrales han tenido un marcado sentido bautismal: agua, luz y vida. El agua que sacia nuestra sed más profunda, la luz que ilumina nuestros pasos por el camino de la vida y la vida nueva que vence a la muerte.

La liturgia de la Palabra de este domingo de Cuaresma viene marcada por el signo de la vida que Jesús nos ha prometido, cuando obró la resurrección de su amigo Lázaro, después de cuatro días en el sepulcro.

Hasta la llegada de Jesús, la muerte había tenido la última palabra. El ser humano recorría el camino efímero de esta vida hacia la muerte. Pero, la Vida que es Cristo se ha hecho presente entre nosotros. Y nos invita a confesar nuestra fe, como Marta: «Yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

La muerte y el sepulcro de Lázaro anticiparon simbólicamente la muerte y el sepulcro de Cristo. La resurrección de Lázaro prefiguró proféticamente la Resurrección de Cristo. Y todo esto está realizado en nuestro bautismo. En él somos sepultados a la muerte que trae el pecado y resucitados a la vida para Dios.

Por tanto, los bautizados en Cristo llevamos en el corazón la esperanza de que no somos para la muerte, sino para la Vida con Cristo y para la gloria de Dios.

PUBLICADO EN DIÓCESIS DE MÁLAGA.

LECTURAS 2 DE ABRIL DE 2017


Liturgia de la Palabra:
02/04/2017 
Domingo de la quinta semana de Cuaresma. 


PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 12-14

Esto dice el Señor Dios:

«Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel.

Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor.

Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago - oráculo del Señor -».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8
R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

Desde lo hondo a ti grito, Señor; 
Señor, escucha mi voz, 
estén tus oídos atentos 
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuentas de los delitos, Señor, 
¿quién podrá resistir? 
Pero de ti procede el perdón, 
y así infundes respeto. R.

Mi alma espera en el Señor, 
espera en su palabra; 
mi alma aguarda al Señor, 
más que el centinela la aurora. 
Aguarde Israel al Señor, 
como el centinela la aurora. R.

Porque del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa; 
y él redimirá a Israel 
de todos sus delitos. R.


SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-11

Hermanos:

Los que están en la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros, en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.

Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Palabra de Dios.


EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús, diciendo:

«Señor, el que tú amas está enfermo».

Jesús, al oírlo, dijo:

«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.

Sólo entonces dice a sus discípulos:

«Vamos otra vez a Judea».

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedo en casa. Y dijo Marta a Jesús; "

«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo:

«Tu hermano resucitará».

Marta respondió:

«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo:

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mi, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Ella le contestó:

«Si, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:

«¿Dónde lo habéis enterrado?».

Le contestaron:
-«Señor, ven a verlo».

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:

«¡Cómo lo quería!».

Pero algunos dijeron:

«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».

Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba.

Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:

«Quitad la losa».

Marta, la hermana del muerto, le dice:

«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días».

Jesús le replico:

«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:

«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

Y dicho esto, gritó con voz potente:

«Lázaro, sal afuera».

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:

«Desatadlo y dejadlo andar».

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Palabra del Señor.