15.9.18

LECTURAS DOMINGO 16 DE SEPTIEMBRE DE 2018

Liturgia de la Palabra:
16/09/2018 
Domingo de la vigesimocuarta semana de Tiempo Ordinario. 


PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 50, 5-9a

El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.

Ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.

El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí?

Comparezcamos juntos, ¿quién me acusará?

Que se me acerque.

Mirad, el Señor Dios me ayuda, ¿quién me condenará?

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9
R. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Amo al Señor, porque escucha 
mi voz suplicante, 
porque inclina su oído hacia mí 
el día que lo invoco. R.

Me envolvían redes de muerte, 
me alcanzaron los lazos del abismo, 
caí en tristeza y angustia. 
Invoqué el nombre del Señor: 
«Señor, salva mi vida» R.

El Señor es benigno y justo, 
nuestro Dios es compasivo; 
el Señor guarda a los sencillos: 
estando yo sin fuerzas, me salvó R.

Arrancó mi alma de la muerte, 
mis ojos de las lágrimas, 
mis pies de la caída. 
Caminaré en presencia del Señor 
en el país de los vivos. R.


SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 14-18

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe?

Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y que uno de vosotros les dice: «Id en paz; abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve?

Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro.

Pero alguno dirá:

«Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe».

Palabra de Dios.


Aleluya Gál 6, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya

Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor, 
por lo cual el mundo está crucificado para mí, 
y yo para el mundo. R.


EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-35

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:

«¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos le contestaron:

«Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas».

Él les preguntó:

«Y vosotros, ¿quién decís que soy?»

Pedro le contestó:

«Tú eres el Mesías.»

Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.

Y empezó a instruirlos:

«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».

Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:

«¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».

Y llamando a la gente y a sus discípulos, y les dijo:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma».

Palabra del Señor.

14.9.18

MISA DE NIÑOS

Os recordamos, que a partir de este próximo
domingo  23 de septiembre
ya habrá 
misa de niños a las 11,30


9.9.18

LOS JÓVENES DEL ÁFRICA – EL VIDEO DEL PAPA – SEPTIEMBRE 2018

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO


"Ante el dolor EFFETA escucha!!!!" (Dibujo de Fano).


La periodista Ana Medina, profesora de los Centros Teológicos de la Diócesis, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (Ciclo B).


El silencio y la Palabra

Jesús recorre las tierras del norte de Galilea, llegando incluso más allá de las fronteras de Israel, donde su fama se extiende rápidamente. Allí es seguido por la multitud, que le presenta a un hombre sordo y tartamudo. Aunque viene rodeado por la muchedumbre, Jesús se lo lleva aparte. El milagro acontece en el encuentro a solas con el Hijo de Dios. Así, el que vive en el silencio se encuentra, frente a frente, con Aquel que es la Palabra. «Vuestro Dios viene en persona y os salvará» nos ha dicho Isaías en la primera lectura. Y así lo experimenta aquel hombre en carne propia.

8.9.18

LECTURAS DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018

Liturgia de la Palabra:
09/09/2018 
Domingo de la vigesimotercera semana de Tiempo Ordinario. 


PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 35, 4-7a

Decid a los inquietos:

«Sed fuertes, no temáis.

¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite, la retribución de Dios.

Viene en persona y os salvará.

Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán; entonces saltará el cojo como un ciervo y cantará la lengua del mudo, porque han brotado aguas en el desierto y corrientes en la estepa.

El páramo se convertirá en estanque, el suelo sediento en manantial».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 145, 7. 8-9a. 9bc- 10
R. Alaba, alma mía, al Señor

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, 
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos. 
El Señor liberta a los cautivos. R.

El Señor abre los ojos al ciego, 
el Señor endereza a los que ya se doblan, 
el Señor ama a los justos, 
el Señor guarda a los peregrinos. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda 
y trastorna el camino de los malvados. 
El Señor reina eternamente, 
tu Dios, Sión, de edad en edad. R.


SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-5

Hermanos míos, no mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la aceptación de personas.

Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con un traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estás haciendo discriminaciones entre vosotros y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos?

Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?

Palabra de Dios.


Aleluya Cf. Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya

Jesús proclamaba el evangelio del reino, 
y curaba toda dolencia del pueblo. R.



EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.

Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.

Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:

«Effetá», (esto es: «ábrete»).

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.

Y en el colmo del asombro decían:

«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.