4.3.25

MIÉRCOLES DE CENIZA. CUARESMA


EL PRÓXIMO MIERCOLES, DÍA 5 DE MARZO, COMIENZA LA CUARESMA CON LA CELEBRACIÓN DE LA IMPOSICIÓN DE LA CENIZA.


La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el cielo. 

La ceniza recuerda que  ES DIOS QUIEN DA LA GRANDEZA A NUESTRA PEQUEÑEZ. Y como en el principio Dios sopló vida en polvo, así también puede dar nueva vida a aquello que han caído en el pecado y en la muerte.

EL SACERDOTE DICE AL FIEL:"RECUERDA QUE POLVO ERES Y EN POLVO TE CONVERTIRÁS".


Miércoles de Ceniza: polvo eres y en polvo te convertirás



RECUERDEN QUE ES UN DÍA DE AYUNO Y DE ABSTINENCIA.

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO

CAPÍTULO II
DE LOS DÍAS DE PENITENCIA (Cann- 1249-1253)

1249 Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen.

1250 En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma.

1251 Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

1252 La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.

1253 La Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad.