19.3.21

19 DE MARZO DE 2021. DÍA DEL SEMINARIO


Día del Seminario en Madrid: «Me gustaría ser un padre que tenga paciencia con las debilidades de la gente»





Israel Castillo es seminarista de 6º curso en el Seminario Conciliar de Madrid y, si todo va según lo previsto, será ordenado diácono el 27 de junio. Lo hará en la catedral de Granada, su diócesis originaria, porque en realidad él es «hijo adoptivo» de Madrid, aunque su periplo había empezado en Berlín. Allí, en el seminario Redemptoris Mater de la diócesis, hizo la primera parte de su formación; su familia siempre ha estado vinculada al Camino Neocatecumenal y él, en un principio, barajó la posibilidad de que la llamada fuera «a la misión».

Lo ha contado en el Informativo Diocesano de TRECE ante la celebración del Día del Seminario, este viernes, 19 de marzo, con el lema Padre y hermano, como san José. También ha explicado que la vida cristiana que ha vivido desde pequeño en su casa hizo que «la pregunta por la vocación» siempre estuviera abierta. «En ningún momento lo descarté por completo» porque además le enseñaron que «todo cristiano se tiene que preguntar cuál es su misión en el mundo».

En la universidad «se fueron cerrando los caminos» al sacerdocio; mantuvo incluso una relación de noviazgo con una chica, con la que por otro lado maduró mucho en la fe porque también era cristiana. Cuando lo dejaron, regresó con fuerza la idea de la vocación sacerdotal. Entonces, el Señor le fue poniendo en su camino a otros sacerdotes y hermanos de comunidad que «me ayudaron muchísimo en el discernimiento». La JMJ de Río de Janeiro, en 2013, terminó de apuntalar el proceso.



Fraternidad durante el confinamiento

Cuando volvió de su primera etapa en Berlín, su obispo le pidió que continuara con su formación en Madrid. Y aquí fue donde le sorprendió la pandemia y se contagio del coronavirus, muy al comienzo, en marzo del año pasado. «Fui de los primeros», y empezaron a caer uno detrás de otro. De hecho, en el seminario se habilitó una zona para los confinados, en la que llegaron a compartir grandes momentos de fraternidad.

Fue un «momento de sufrir con la humanidad en general, pero al mismo tiempo, una oportunidad extraordinaria de echar más raíces: de vivir más en silencio, de aprender a ver que las cosas muchas veces no van como tú las has planeado...». En medio de ese sufrimiento, «el Señor se hizo presente allí». Un «tiempo de muchísima riqueza» que Israel recuerda con «mucha alegría» y que para algunos de sus compañeros en la enfermedad fue «de los mejores tiempos que han vivido en el seminario».

Un padre tierno

«Me gustaría ser un sacerdote que esté con los últimos, como dice el Papa Francisco –explica el joven–, con los pobres, con los que más pueden necesitar esa paternidad de la que también se está hablando mucho ahora en la Iglesia, en relación con el año de san José». Y lo resume en ser «un padre tierno, un padre que comprenda, que tenga paciencia con las debilidades de la gente», aquella con la que nadie cuenta, que no es atractiva.

Pero a Israel también le atraen mucho los jóvenes, que tienen tanta necesidad de «un criterio, una guía, de un acompañamiento»; los ancianos, el mundo intelectual en el que el pensamiento cristiano tiene tanto que aportar… «En realidad, me siento muy disponible a lo que la Iglesia me pida», concluye.



153 seminaristas en Madrid

Israel es uno de los 101 seminaristas que actualmente se forman en el Seminario Conciliar de Madrid. En este recorrido, que dura ocho años, están acompañados por el rector, seis formadores y tres directores espirituales. Este año, el Día del Seminario fija la atención más si cabe en san José aprovechando el año jubilar por el 150 aniversario de su declaración como patrono de la Iglesia universal.

Precisamente a esto se refiere uno de los formadores, Juan Jesús Moñivas, también en el Informativo Diocesano de TRECE: «Igual que san José era el custodio de María y de Jesús, nosotros somos los custodios de aquello que Cristo nos ha dejado, que son sus sacramentos».

Este fin de semana, los seminaristas acudirán a las parroquias para ofrecer su testimonio vocacional en las Misas y a los grupos de jóvenes. Como Alonso Salcedo, alumno de 4º, que les podrá contar que «el gran deseo de Dios, que es que yo sea sacerdote, se acomoda perfectamente a lo que más anhela mi corazón». También que, como señala ante las cámaras de TRECE, «la vida está para darla y yo quiero darla hasta el extremo».

Los fieles de la diócesis conocerán así más de cerca el día a día de un seminarista, que dedica mucho rato a la oración y al estudio pero también a la convivencia. Como señala José Antonio Álvarez, el rector, en el seminario se vive «un ambiente alegre, jovial, donde hay mucha imaginación. Y aspira a que «uno recuerde el seminario como ese hogar donde ha ido creciendo en la respuesta al Señor que nos llamó, pero también en la fraternidad con aquellos a los que el Señor nos unió».

En la diócesis de Madrid hay además otros 52 jóvenes en formación sacerdotal en el Seminario Redemptoris Mater, centro diocesano vinculado al Camino Neocatecumenal, y 111 alumnos en el Colegio Arzobispal-Seminario Menor, de los cuales siete están en discernimiento vocacional.



Generosidad con el Seminario Conciliar

Durante los ocho años que dura la preparación al sacerdocio en el Seminario Conciliar, son dirigidos y acompañados por el rector, seis formadores y tres directores espirituales. El seminario es la casa donde, oran, estudian y conviven y requiere su propia infraestructura y servicios. Anualmente, los gastos de alojamiento, formación y manutención de cada seminarista son de 15.000 euros, la mayoría de ellos sufragados por el propio seminario.

A fin de garantizar esta formación, desde el Seminario Conciliar se anima a orar por los seminaristas o a hacer un donativo, de la cantidad y con la periodicidad que estimen conveniente o con cualquiera de estas propuestas:
25 € al mes para formación
50 € al mes para manutención
100 € al mes para alojamiento

Para colaborar puede llamarse al 91 365 29 41, acceder a la web seminariomadrid.org/ayudanos o enviar un Bizum con el código 01369.


PUBLICADO EN ARCHIMADRID