27.7.19

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO, 28 DE JULIO DE 2019



Durante el verano, Patxi Valasco nos regala una serie de dibujos de algunas de las devociones marianas más populares, ...

Belén Cortés Gómez, del Movimiento San Juan de Ávila, ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo.


Artífices de comunicación

Toda la Biblia es un relato del afán de Dios y del ser humano por comunicarse y comprenderse. Desde esta clave, un discípulo le preguntó a Jesús cómo rezar, intuyendo la importancia o los resultados. Se nos habla de formas de comunicación con Dios y con los demás, especialmente cuando hay que actuar con el prójimo cuyo idioma no hablamos.

¿Intentamos hablar ciertos códigos o sintonizar con alejados, con los extramuros, con quienes no opinan como nosotros o no compartimos estilos de vida? Jesús muestra un fecundo y sencillo código, y nos impele a solucionar los cortocircuitos, porque aun siendo limitados, somos portadores del amor y del bien. La Iglesia autorreferencialmente señala al lenguaje como uno de sus mayores problemas de comunicación. Hay que crear un idioma común a emisor y receptor, capaces y dispuestos a comunicarse. Pero es fundamental la apertura a los demás ya que, incluso con un lenguaje común, el egoísmo nos predispone a intercambiar monólogos. Somos responsables de crear espacios de comunicación sanos y desprejuiciados, alejados del ruido circundante que nos obliga a gritar para conseguir ser escuchados. Los gritos lastiman la comunicación. Necesitamos crear espacios que propicien la convivencia sana, el conocimiento mutuo, el silencio, la acogida, la palabra sincera y misericordiosa. Como Iglesia nacida para comunicar debemos ser comunicación profunda y propiciar la acción de Dios sobre nosotros y el mundo.

PUBLICADO EN DIÓCESIS DE MÁLAGA.